Reinventarse a los cuarenta

¿Reinventarte o no reinventarte? Esa es la cuestión

El viernes pasado te hablaba sobre la clásica excusa de la falta de tiempo y sobre la manera de aprovecharlo sin perder de vista ni tus objetivos ni tu felicidad. Ya que estamos con el reloj a vueltas y una idea conduce a otra, hoy trataré otra de las excusas de manual. La de “Ya no tengo veinte años… Soy demasiado mayor para reinventarme”.

Muchas personas llegan a la madurez y asumen que ya no es apropiado hacer ciertas cosas. Dejan de buscar nuevas experiencias y de sentir auténtica curiosidad por lo que les rodea. Es como si pensaran que en ese punto resignarse a permanecer en la zona de confort fuera la única opción respetable.

Me parece triste creer que ya se está de vuelta de todo y simplemente dejar pasar así los días.

Si sintieses que tu vida no te satisface y aún te quedasen sueños por cumplir. ¿Tendrías el valor necesario para reinventarte?

***

Hace unas semanas se estrenó la secuela de Trainspotting. Fui -y sigo siendo- una gran fan de la primera película. No exagero si te digo que influyó en mí en muchos aspectos.

Cuando se estrenó, allá por el 97, me aterraba cumplir cuarenta y creía que mi juventud terminaría de forma abrupta cuando llegase la fecha señalada. En mi imaginación la situación se parecía a ir en canoa por el río Iguazú viendo cómo me acerco al borde de la catarata. Después caída libre y la nada. Me consolaba pensando que aún quedaba mucho tiempo para eso.

Absurdo, lo sé. Lo que ocurre es que entonces, con veinte años pelados, todavía me creía aquello de “vive deprisa, muere joven, etc”. Me alegro de no haber llegado jamás a tomármelo al pie de la letra, no lo voy a negar.

Y aquí me tienes, a cinco meses del DÍA D, en pleno proceso de reinvención personal.

Cuando la fecha de nacimiento que figura en tu DNI está a cuatro décadas de distancia de la actual entra vértigo. Los millennials ni siquiera te ven. Y la siguiente generación te llama “señora”. Pero tú has leído sobre mecánica cuántica y espiritualidad y sabes que nuestro concepto del tiempo no existe. Algo no encaja.

Se supone que una debe llegar a los cuarenta con el trabajo ideal, la casa ideal, la familia ideal y una sensación de éxito inequívoca para ya solo dedicarse a disfrutar de una vida tranquila, con lo aburrido que eso suena. Pero la realidad es muy diferente porque nunca dejas de aprender, de equivocarte y de evolucionar ya tengas veinte, cuarenta o sesenta. De eso no se libra nadie.

Y de ahí provienen muchas frustraciones. Resulta que lo que por defecto te dicen que debes haber logrado no te hace feliz y también te insinúan que eres demasiado mayor para rectificar aunque tú te sientes en plenitud física y mental. ¿Qué haces entonces? ¿Desoyes la voz cantante y sales del redil exponiéndote a la crítica e incluso la mofa o te conformas y convives con la insatisfacción?

Trainspotting 2 me ha parecido deprimente y me sorprende que ninguno de los personajes hubiese reinventado su vida en veinte años. Por eso la película no me parece creíble e incluso me ha decepcionado. Si no fuera por Spud…

¿Qué hay de la escena final de la primera peli, cuando Renton se larga sonriendo con todo el dinero y un montón de posibilidades para empezar de cero y elegir otra vida?

¿Por qué se sigue creyendo que las personas nunca cambian?

Pues mira por dónde. Estos días me he dedicado a observar a la gente con la que me relaciono y que, igual que yo, rozan por uno u otro lado los cuarenta. Vidas reales, cero ficción. Y no he visto otra cosa que personas reinventándose. Como te lo cuento. Lo fácil es pensar que a los cuarenta el pescado ya está vendido pero de eso nada.

A mi alrededor hay cuarentañeros empezando de cero en otras ciudades, emprendiendo negocios, abandonando comodidades, creando familias, descubriendo la espiritualidad y el equilibrio entre el cuerpo y la mente, buscando pareja, haciendo frente a sus miedos, divirtiendose e ilusionándose con actividades nuevas como nunca antes. De hecho me he dado cuenta de que esta es una etapa vital intensa y apasionante.

Será porque se supone que son los años en los que ves tus objetivos cumplidos pero al llegar te das cuenta de que perseguías espejismos y aprendes que la vida no funciona como pensabas. Se produce entonces un punto de inflexión y entiendes que el aprendizaje no termina nunca, que la incertidumbre siempre estará ahí hagas lo que hagas y tengas la edad que tengas y que lo más preciado que posees es el instante en el que te encuentras.

Lo llaman crisis de los cuarenta pero yo lo llamo despertar. Desde fuera incluso puede parecer que se te ha ido un poco la olla porque vuelves a las aulas o quieres vivir viajando “¿Qué se cree? ¿Que tiene veinte años?”. Claro que no. Ahora eres consciente y a los veinte no lo eras.

Comprendo que pueda dar miedo un cambio profundo, y ni te cuento si ese cambio sucede en lo profesional. Con el dinero no se bromea, ejem. Pero a los cuarenta sabes lo que está en juego y los riesgos que asumes al intentarlo. Y además hay una fuerza impulsora que no se tiene con veinte años. La certeza de la fugacidad y eternidad de la vida, el peso de tantos sueños acumulados por cumplir y la búsqueda de la felicidad.

Te levantas del sofá, das un puñetazo en la mesa y afirmas: “Se acabó, ahora voy a ser yo y voy a luchar por mis sueños”.

Solo tienes que ver los ejemplos de personas conocidas que ya lo hicieron como Álvaro Neil, Raimon Samsó o Mario Alonso Puig, que nos inspiran y son la prueba fehaciente de que reinventarse es posible.

Y si alguien de tu entorno te dice que es tarde para cambiar de rumbo dile que se equivoca. Que con veinte años aún estabas muy lejos de vivir de forma consciente y que ahora es tu momento. Hoy, tengas la edad que tengas, es el día perfecto para detenerte, despedirte de los fantasmas del pasado y remar hacia el borde de la catarata. Después caida libre…

Y la gloria.

Así que ¿Por qué no reinventarte?

***

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5 comments on “¿Reinventarte o no reinventarte? Esa es la cuestión

  1. Querida Nuria, nunca es tarde!, digan lo que digan. Yo tengo 46 y acabo de terminar el primer poemario que nunca había podido terminar, hasta hace unos meses, que me lo propuse. Y ya he comenzado con mi segundo proyecto, y pienso hacer todas las ilustraciones del libro, porque, además, me he apuntado a clases de pintura!. Y he redescubierto el yoga, y la meditación también. Y nadie va a decirme cuándo debo parar. Excelente post. Comparto. Un abrazo.

    • ¡Wow, Susana! Sin duda esa es la actitud. Me siento muy identificada con tu comentario. Yo también estoy en ese punto y lo estoy disfrutando como nunca. ¡A por todas!

  2. Holaaaaa

    Me ha encantado tu cuidado post Nuria. La verdad que tiene miga el asunto, pero bueno para no poner en la cola otro post te daré las gracias y un breve comentario.

    Sí. Reinventarse. Tener el valor de aceptar que lo necesitas, tener el conocimiento, el temple, la paciencia, el motor, todo eso se consigue con los años y la practica, más o menos enfocada, pero con la practica.

    A los 20 años de ahora eres un ente distraido por la programación flotante del sistema. O esa distracción te ha convertido en un enfermo de TDAH diagnosticado. Ergo, sigues teniendo el mismo egocentrismo que teníamos nosotros, pero mucho mucho más marioneta.

    Por favor, no se me interprete mal. Pués claro que los hay que no cumplen la norma y son más conscientes e inteligentes.

    Si eres de los que ha seguido los estandares al pié de la letra, te sentirás más o menos aceptado por la sociedad, pero al haber dependido siempre patrones preestablecidos, tambien, ahora con 40, serás más ignorante que si en algún momento te dió por dudar de la inercia de pensamientos tradi-sociales, decidiendo así, tratar otros temas. Temas enfocados por ejemplo, en averiguar tus habilidades, valores y gustos reales y a partir de ahí continuar con tu vida.

    En fin como he dicho, tiene miga, pero no voy a seguir…

    El post está muy bien Nuria,

    Un abrazo.

    • Hola, Kiko. Gracias por tu aporte. El tema tiene miga, sí. Pero quiero aclarar que esta es simplemente mi visión personal. No pretendo generalizar ni sentar cátedra. Solo animar a otras personas que se encuentren en este punto desde mi humilde experiencia.
      Y bueno, he hecho un spoiler muy flojito. Tú ve a ver la peli y me cuentas ;). ¡Un abrazo!

  3. Que por cierto, me has hecho un spoiler de la transpoting 2 y no sé si lo podré perdonarte eso 😀

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