escritura personal

¿De qué hablo cuando hablo de escritura personal?

 

La finalidad de escribir no siempre es la de compartir un texto con los demás. Hay una forma de escritura de la que no se habla tanto pero que aporta grandes beneficios a quien la practica. Se trata de la escritura personal o íntima.

¿Qué utilidad podría tener para ti escribir con asiduidad y guardar después tus escritos en un cajón? En este artículo te cuento mi experiencia al respecto.

El simple hecho de detenernos, relajarnos y plasmar sin censura nuestros pensamientos sobre el papel ya es algo positivo en sí mismo. Pero yo iría más allá. La escritura íntima es una herramienta increíble para el autoconocimiento y el desarrollo personal. ¿Te apetece explorarla conmigo?

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Si echo la vista atrás no sabría decir con exactitud desde cuándo practico la escritura personal. Supongo que, como a casi todas las niñas, con ocho, diez años tal vez, me regalaron mi primer diario. Como te digo no lo recuerdo pero seguro que hasta tenía un pequeño candado con su correspondiente llavecita para preservar la intimidad de mis escritos.

En ese primer diario escribiría probablemente cosas tan insignificantes como “Hoy en mates me han sacado a la pizarra y en el recreo he ganado dos cromos de los grandes, de los que llevan purpurina”. Seguro que empecé el diario muy ilusionada y me esforcé por escribir cada día pero probablemente me aburrí a las pocas semanas y empecé a hacerlo solo de vez en cuando.

Pero seguí escribiendo. ¿Por qué? La respuesta es simple. Porque sentía que lo necesitaba.

Durante la niñez escribía para imaginar las aventuras que me gustaría vivir. Mi imaginación siempre estuvo en buena forma. Pero también escribía para desahogarme de las pequeñas (entonces parecían gigantescas) frustraciones infantiles. Creo que fue en esa época cuando descubrí la escritura como forma de desahogo y liberación.

Según fui creciendo nunca abandoné la costumbre de desahogarme en un cuaderno a pesar de que la literatura de ficción ya ocupaba un lugar muy importante en mi vida. Al tiempo que creaba torpes cuentos inspirados en el universo de Tolkien o historias de vampiros seguía garabateando mis pensamientos y mis anhelos adolescentes. A veces mezclaba textos y dibujos y los guardaba tan en secreto que ni siquiera llegué a conservarlos. Otras dibujaba y escribía a lápiz y después lo borraba con una leve sensación de clandestinidad.

La escritura era mi amiga secreta, con quien podía hablar sobre cualquier cosa que me preocupase sin miedo a ser juzgada. Mis sueños más descabellados, aquellos que no compartía ni con mis más íntimas amigas del colegio tomaban forma en el papel.

Ya en la edad adulta y sabiendo que no tenía por qué esconder mis cuadernos, comencé a utilizar la escritura con fines terapéuticos. No escribía mucho. Tan solo cuando atravesaba momentos difíciles. Si no hubiese llenado tantos cuadernos con aquella letra apretada y obsesiva de entonces dudo que mi salud mental fuera lo que es hoy.

La escritura personal es mi terapia preferida aunque tengo que confesar que es la única que he probado. Con un simple cuaderno que puedo comprar por un euro he ahorrado cientos en terapia psicológica.

En la actualidad, afortunadamente, no necesito terapia alguna y sin embargo sigo escribiendo tres o cuatro páginas de forma automática cada mañana. Me sirve para profundizar en mi autoconocimiento. Permito que mi ser tome la palabra y me hable sin tapujos. Yo solo he de escuchar y aceptar las verdades que pone ante mis ojos.

Lo mire por donde lo mire solo veo ventajas a esto de escribir. Estas son algunas de las conclusiones que extraigo de la práctica de la escritura personal.

Cuando escribo nunca me siento sola

Al escribir para una misma se produce un curioso diálogo interno en el que una especie de Pepito Grillo me da su consejo cuando se lo pido, aunque reconozco que no siempre le hago caso.

Al escribir establezco línea directa con mi creatividad

Dicen que la escritura conecta los dos hemisferios del cerebro. Escribir sin filtrar, juzgar o censurar saca a la luz lo que queda oculto tras el pensamiento racional. Ahí es donde habitan las mejores ideas.

Cada vez que escribo me conozco un poco mejor

Al releer después de unos días mis páginas matinales a menudo me quedo asombrada con las revelaciones que encuentro. Es como mirarme a mí misma a vista de pájaro, con una perspectiva inusual y global.

Mientras escribo me curo

Esa vocecita que no para de encadenar pensamientos en la mente es la causa más común de ansiedad, angustia, miedo. Son sustantivos de los que me gustaría desconocer el significado pero, lamentablemente, no es así. Escribir contribuye a superar estas enfermedades del alma ya que echas fuera la cadena de pensamientos tóxicos y con ello dejas espacio a otros más constructivos.

Escribir me ayuda a tomar decisiones

Sin quererlo, al escribir pongo en orden y relaciono las ideas. En momentos en los que hay de tomar una decisión importante recomiendo plasmar por escrito la preocupación, las ventajas e inconvenientes de las distintas opciones, los posibles resultados. Esto ayuda a ver el problema de un modo diferente y a aflojar el nudo.

Cuando escribo neutralizo las quejas

Siempre que algo me perturba lo plasmo en mis páginas matinales. Y llega un momento en el que las quejas pierden sentido y no me queda otra que enfocarme en los motivos y la solución. Puedes probarlo. Escribe tus quejas sobre los demás, sobre el gobierno, sobre tus vecinos. Qué sé yo. Verás cómo al de un tiempo te sientes ridículo y cambias el tono sin darte cuenta.

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En alguna parte he oído que las ideas que no pones por escrito es como si no existieran. Lo secundo. Las palabras nos ayudan a materializar nuestros sueños, nuestras esperanzas y, por qué no, nuestra felicidad. Estoy convencida de ello porque lo vivo cada día.

Soy de las que van siempre con un cuaderno encima. Es la mejor herramienta creativa que conozco. Pero cuéntame ¿Cómo es tu relación con la escritura? ¿Sueles practicar la escritura personal? Déjame un comentario.

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2 comments on “¿De qué hablo cuando hablo de escritura personal?

  1. Buenos días Nuria. Yo también practico la escritura personal desde que tengo uso de razón. Hace algunos meses encontré una pequeña libreta donde tenía documentado con todo nivel de detalle una de las etapas más duras y tristes de mi vida, algo que sucedió hace casi 20 años. Esas reflexiones, plasmadas en papel, fueron terapéuticas. Mis escritos fueron mi manera de no hundirme de forma irremediable, y esas hojas me dieron acompañamiento y calma durante mucho tiempo. Desde hace años, además, participo en un taller de escritura creativa, donde nos animan a escribir sin autocensura ni juicios, a plasmar sentimientos y emociones de la manera más pura y transparente posible. De todos esos ejercicios finalmente ha surgido un libro, un poemario que iré a registrar la semana que viene.

    Un abrazo y gracias por el post.
    Comparto.

    • Gracias a ti, Susana. Me alegra ver que también practicas la escritura personal.

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