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El blog personal ha muerto. Larga vida al blog personal

¿Recuerdas el cambio de milenio? Qué tiempos, ¿verdad? Internet comenzaba a ser ya el fenómeno que hoy es y el mundo acababa de sobrevivir al efecto 2000. Entonces descubrimos que cualquier mindundi sin conocimientos sobre informática o programación podía crear una página web con solo registrarse en la plataforma Blogger y cargar una plantilla. Había nacido la blogosfera. ¿No era maravilloso?

Para las personas con ganas de escribir y cierta tendencia exhibicionista resultó ser una tentación irresistible y empezaron a proliferar las bitácoras personales.

En aquella época internet no estaba tan superpoblado como lo está hoy y era más que posible reunir un buen puñado de seguidores sin mucho esfuerzo y con un mínimo de motivación y constancia. ¿Quién, con algo de vanidad y una opinión que gritar al mundo, no se dejaría llevar por el fenómeno?

Reconozco que me resistí. Entonces mi mayor preocupación era viajar, salir y divertirme. No lancé mi primer blog hasta 2005.

En realidad se lo tengo que agradecer al mobbing. Entonces trabajaba en el departamento de marketing de una compañía dedicada al comercio mayorista y a mis jefes no se les ocurrió otra cosa que vender la empresa a la competencia. Eso se tradujo en una reestructuración, eufemismo que en realidad significaba “De aquí a dos años todos en la calle”.

Pero, por supuesto, querían que nos marchásemos antes para ahorrarse las indemnizaciones. En mi caso y el de mi compañera Teresa la forma que encontraron para presionarnos consistió en no encomendarnos apenas ninguna tarea.

Durante más de seis meses, mientras buscaba otro empleo “decente”, iba cada mañana a la oficina para estar ocho horas en un puesto de trabajo en el que no se me necesitaba. Pero aquello tenía su lado bueno porque no teníamos a nadie que nos controlase. Mi jefe de departamento había puesto pies en polvorosa en cuanto le fue posible y los nuevos responsables de marketing estaban en Zaragoza.

Las redes sociales aún no tenían el tirón que hoy tienen. De modo que utilicé todo ese tiempo ocioso para formarme, buscar trabajo y escribir. Fue entonces cuando me picó la curiosidad por los blogs y me animé a crear mi primer blog personal: Filosofía de váter. Un bonito nombre ¿no crees?

Lo recuerdo con mucho cariño. Escribía cuando me apetecía y sobre lo que me apetecía. A veces doscientas palabras, otras veces ochocientas. Una semana no publicaba y la siguiente lo hacía cuatro veces.

Un desastre, vaya. Aun así, conseguí reunir algunos seguidores y eso me animaba a seguir escribiendo. Me servía para expresarme, para desahogarme y además había personas que me leían. ¿Qué más se puede pedir?

Hoy casi nadie crea blogs personales. La blogosfera se ha profesionalizado y se ha llenado de talento -y de negocio-. Y eso es estupendo, no me tomes por una de esas personas que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor.

La cuestión es que para que te lean hoy ya no basta con vomitar opiniones sin orden ni propósito. Los lectores son -somos- exigentes. No necesitamos que nadie nos cuente su vida. ¿O sí?

La máxima actual es aportar valor. De acuerdo. Compro esa idea. Pero ¿De verdad se han extinguido los blogs personales?

He hecho un pequeño experimento. He analizado cuatro blogs reales que sigo desde hace al menos dos años según las siguientes variables: aprendizaje e interés. Estos son los gráficos que he obtenido -me encanta dibujar gráficos, por si no lo sabes. Es lo único que me gustaba de las matemáticas cuando era más joven-:

Blog nº 1: contenido inspirador sobre desarrollo personal y profesional monetizado mediante infoproductos.
-Contenido de carácter personal: muy alto.
-Contenido de valor: medio.

gráfico 1

Blog nº 2: contenido sobre marketing online y SEO monetizado principalmente por la venta de servicios y afiliación.
-Contenido de carácter personal: bajo.
-Contenido de valor: Alto.

Blog nº 3: contenido inspirador sobre lifestyle monetizado a través de infoproductos y afiliación.
-Contenido de carácter personal: Alto
-Contenido de valor: Alto

Blog nº 4: blog sobre marketing y ventas monetizado a través de infoproductos.
-Contenido de carácter personal: bajo.
-Contenido de valor: medio.

gráfico 4

¿Qué conclusión saco de todo esto?

Es solo mi experiencia subjetiva con respecto a los cuatro blogs que he analizado. Pero lo que me indican estos gráficos es, al menos para mí, que el contenido de valor incrementa el interés en la primera etapa gracias al aprendizaje pero, cuando ya he resuelto mis dudas y he aprendido lo suficiente para volar sola, es el contenido personal el que me mantiene interesada en un blog.

Se debe a la cercanía y la sensación de que conoces a la persona que está detrás de todo el tinglado y de que esa persona te conoce de algún modo. A eso me refiero cuando hablo de la historia de fondo. Es ese hilo conductor que te hace conectar con el autor y te invita a querer saber más. Llámalo empatía, curiosidad o ganas de cotilleo, pero nos pasa a todos.

Así que se podría decir que en cierta forma los blogs personales no han muerto. Simplemente han evolucionado hacia blogs profesionales con contenido personal. Y ese contenido está enfocado en ayudarnos e inspirarnos y, por qué no, en generar una marca personal y la confianza que nos convertirá después en clientes.

Es una forma de hacer negocios más cercana y consciente. Y es necesario que así sea porque tal y como van las cosas estamos saturados de información. ¿Comprarías al primero que te para por la calle? ¿A que prefieres comprar a alguien que te transmite confianza y honestidad?

Eso se consigue ofreciendo productos en los que crees y que tú mismo utilizarías y exponiéndote, mostrando tu verdad. Y ahí es donde el contenido personal es la clave.

El ecosistema de internet está en constante evolución y todavía nos aguardan grandes sorpresas. ¿Cuáles serán? ¿No es emocionante?

Y ahora dime. ¿Estás de acuerdo con mi punto de vista? ¿O crees, por el contrario, que los blogs personales no tienen sentido hoy en día? Déjame tu comentario. Me interesa mucho saber qué opinas sobre esto.

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4 comments on “El blog personal ha muerto. Larga vida al blog personal

  1. ¡Qué razón tienes!
    Yo también sigo a unos cuantos bloggers y confieso que cuando les compro algún producto lo hago como si le estuviera comprando a un conocido. Alguien de confianza. Así que me apunto tus consejos para cuando lance mi propio blog.
    Muchas gracias Nuria, sigue así.

    • Eso es, Isabel. La forma de vender ha cambiado, y no tiene por qué ser invasiva. Afortunadamente, hoy la confianza es fundamental. ¡Mucho éxito con tu proyecto!

  2. Hola Nuria,

    Estoy de acuerdo con el enfoque. Es verdad que la opinión a la hora de valorar interés vs aprendizaje es algo personal, pero como ya sabemos el contexto en el que nos movemos es fácil estar de acuerdo. Aunque sea probable que lo que a tí te resulta de interés a mi no me lo parezca.

    Lo más interesante: la comparación y observación que has hecho.
    Cuando tus seguidores han aprendido lo que tienes que enseñar, lo que mantendrá una relación estrecha y enriquecedora, será tener un lenguaje cercano y empático, contar tu historia de forma sincera y seguir inspirado para mantener el mejor contenido de valor bien actualizado.

    Yo tendré que aprender a estimular la interacción con mis futuros seguidores, porque veo que me cuesta la parte de tener un lenguaje más abierto y menos tajante y seco.

    ¡Pero título que le has puesto no lo acabo de entender!

    Gracias por el post!

    • Bueno, con el título trato de refejar la evolución que han tenido los blogs personales en todo este tiempo.
      En cuanto al lenguaje, lo importante es que te sientas cómodo y lo demás llegará. Es un aprendizaje.
      Un abrazo, Kiko.

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