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Desaprender para aprender

Según el refrán el saber no ocupa lugar y estoy de acuerdo. Sócrates lo dijo con acierto: “Solo sé que no sé nada”. Ese no saber es el principio para encontrarse a uno mismo. El problema llega cuando crees que sabes algo.

Porque las creencias sí ocupan espacio en tu mente. Un espacio que podrías aprovechar para llevar una vida diferente y mejorada. ¿Te has parado a cuestionarte si las cosas que consideras ciertas realmente lo son?

Estarás pensando: ¿De qué habla? ¿Qué tiene que ver esto con escribir?

Todo tiene que ver con todo. Para sentirte cómodo con la escritura tienes que desaprender aquello que te enseñaron en la escuela acerca de escribir.

Te contaré una historia propia

Durante cierta época de mi vida daba mucha importancia a los recuerdos. Tenía carpetas y álbumes llenos de entradas de cine y conciertos, cartas, recortes, fotos…

Como si todo aquello fuese la prueba empírica de que estaba viva.

Hasta que me independicé. Cuando te mudas a un piso pequeño empiezas a volverte minimalista a la fuerza. Tras algo de resistencia inicial decidí tirar todas aquellas “pruebas de vida” al contenedor.

Temía que mi casa se convirtiera en la típica casa de una de esas personas que sufren síndrome de Diógenes.

Al principio fue raro pero luego vi que en realidad no se producía ninguna debacle en mi interior, e incluso sentí alivio. Y es curioso. Mi relación con el pasado comenzó a cambiar.

Podía empezar una nueva etapa sin objetos que me anclasen a lo anterior. Al no haber pruebas documentadas de quién era podía ser la persona que quisiese. Pensé: “Si la única prueba vital que dejas en este mundo es un montón de papeles mohosos guardados en cajas, ¿merece la pena dejar algo?”

Entonces caí en la cuenta de que la verdadera prueba de vida consiste en tus actos diarios y en cómo te comportas y relacionas con lo que te rodea y con las personas con las que convives. Tu familia, amigos, vecinos etc.

Estar viva significa actuar como tal en el momento presente. Evitar que tu pasado te condicione y evolucionar. Tuve que desaprender a apegarme a los recuerdos para aprender a vivir en el ahora.

Desde entonces no paro de desaprender

¿Recuerdas las redacciones del colegio? ¿Recuerdas los libros que te obligaban a leer, los comentarios de texto en clase de literatura, los tochos de apuntes que aprendías de memoria? Seguro que no les tienes demasiado cariño ¿Me equivoco?

Pues olvídalos. Desaprende para aprender a escribir y a vivir de forma diferente, en conexión con tu propósito y con tu naturaleza. Limpia tu mente y echa al contenedor lo que no sirve. Haz hueco a lo que realmente importa.

A lo largo de la vida estas son algunas cosas que he desaprendido para aprender otras que favorecen mi escritura -y mi vida-:

Desaprender a hacer juicios de valor para aprender a estar receptiva ante nuevas oportunidades

Todos tenemos un concepto de lo que es bueno o malo, correcto e incorrecto, pero a veces es necesario cuestionárselo para explorar otras formas de actuar y, por extensión, de escribir. No juzgar ni juzgarte abre la puerta a una infinidad de posibilidades.

Desaprender a seguir las normas para aprender a utilizar la creatividad

Sabrás que las personas que siguen al rebaño no son las que destacan. En algún momento tendrás que experimentar y explorar caminos poco frecuentados si quieres sacarle el máximo jugo a tu creatividad. Eso te hará más libre y descubrirás atajos y trucos que te facilitarán el trabajo.

Desaprender a pensar para aprender a intuir

Cuando te encuentras ante un conflicto, ya sea escribiendo o en la vida misma, pensar solo contribuye al estancamiento.

Darle mil vueltas en la cabeza a una situación te aleja de resolverla. ¿No te sucede que las mejores ideas se te ocurren cuando estás abstraído -mientras caminas, en la ducha, haciendo deporte…-?

He aprendido que evitar pensar y dejarme llevar por mi intuición cuando tengo que tomar decisiones lo hace mucho más fácil y efectivo.

Desaprender a hablar para aprender a escuchar

Solía tener opiniones para todo. Esa era una de las cosas de las que me enorgullecía. Pero me equivocaba. Si te limitas a expresar constantemente tu punto de vista sobre todo aquello que sucede te pierdes escuchar las opiniones de los demás y esa es una herramienta muy valiosa para la escritura.

En los demás está el germen de lo que escribes, no en ti. Escuchar, observar y descubrir sus necesidades es la clave para poder ayudarles y también para hallar la inspiración.

Desaprender a redactar para aprender a contar

La escritura formal resulta bastante aburrida ¿Disfrutabas redactando trabajos académicos? Lo dudo. Pero, ¿disfrutarías contándole por email a un amigo una historia que te ha cambiado la vida? Seguro que sí.

Desde que somos humanos nos gustan las historias. Utilizar el storytelling en lugar de la redacción pura y dura te otorga el poder de conectar directamente con las emociones y dejar huella.

Estos son solo algunos ejemplos que se me ocurren, pero el ejercicio de desaprender nunca termina. Tampoco el de aprender.

Te parecerá una tontería pero me gusta el Feng Shui. Cuando entro en un lugar siempre busco ese rincón donde la energía es tranquila y si no lo encuentro me siento incómoda.

Desaprender es para mí como una especie de feng shui mental. Librarse de las viejas creencias negativas y aprender cosas nuevas que me ayuden a ser mejor escritora y persona es mi objetivo cada día.

¿Qué te parece? ¿Te resulta familiar esto de desaprender? Cuéntame tu historia en los comentarios. Me encantará leerla.

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2 comments on “Desaprender para aprender

  1. Pues casualidad… no sé si en algún momento me servirá para escribir o para otra cosa, ni si estoy entrando en catársis o simplemente que me he curado del Diógenes agudo que sufro, pero entre hoy y ayer he llenado 6 bolsas de basura con mil historias que guardaba que por fin he asumido que, si no he necesitado ni usado ni mirado en los últimos tiempos, no lo voy a hacer tampoco en el futuro. Diarios, entradas de algún museo en algún viaje… hasta apuntes del instituto, que ya llovió (¡ugh!). Ha sido curioso verme tirando todo sin apenas reparo y encima quedarme más ancha que larga.

  2. Bien hecho Nerea. Sé cómo te sientes, a mí me pasó igual.
    Es un buen comienzo para dejar espacio a nuevas vivencias y posibilidades.
    Un acto simbólico pero valiente 🙂

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