mejorar escritura

¿Debes mejorar tu escritura?

La buena noticia es que para lograr que tu blog tenga ese toque especial no necesitas ser un portento de la literatura. Pero como todo en la vida, existen matices y unos mínimos recomendables. No todo vale.

En Internet se abren blogs nuevos cada día -también se cierran otros muchos y ante semejante avalancha de información llamando a la puerta de nuestros navegadores, los lectores nos hemos vuelto exigentes y selectivos. Queremos leer artículos que nos ayuden, nos conmuevan e incluso que nos cambien la vida. En este contexto podríamos pensar que escribir bien es un requisito indispensable. Y en cierto modo lo es. Pero, ¿basta con escribir bien o hace falta algo más?

Deja que te haga una pregunta ¿Escribes sobre algo que te apasiona y amas? Porque debo advertírtelo. Ahí está la clave.

Pensando en esto me viene a la mente Luis Peña, un profesor de Filosofía que tuve en el instituto. Filosofía de COU -madre mía, tan vieja soy- no era una asignatura fácil. Teníamos que estudiar la vida y obras de Platón, Nietzsche, Kant, Schopenhauer… Así, a pelo.

Cualquier profesor lo habría tenido complicado para atrapar la atención de treinta chavales más preocupados por salir de fiesta y ligar que por su futuro a largo plazo. Sin embargo a aquel hombre risueño y tranquilo le resultaba sencillo. Porque su gran arma era su pasión por la filosofía.

Nos contaba anécdotas curiosas sobre los filósofos -nunca se me olvidará que a Platón le llamaban así porque era ancho de espalda o que Kant era tan cuadriculado que sus vecinos sabían qué hora era cuando este salía o entraba en casa-, nos hacía opinar y participar en debates informales. Aquella era una de las asignaturas que recuerdo con más cariño.

Al igual que las clases de Filosofía de Luis Peña, escribir en Internet se parece más a una conversación apasionante que a una conferencia. Tenlo siempre presente.

Pero ¿cómo se consigue eso? Doy por hecho que el tema sobre el que trata tu blog te apasiona -con esto ya tienes gran parte del trabajo hecho- pero te cuesta ponerte a escribir o lo haces con inseguridad. En este punto es donde muchos bloggers se bloquean e incluso abandonan. No tiene por qué ser tu caso.

Hablemos de talento y habilidad. El talento está relacionado con tus capacidades naturales mientras que una habilidad puede aprenderse y desarrollarse.

Yo misma, que no tengo ningún talento para el deporte, si quisiera aprender por ejemplo a patinar sé que podría hacerlo a base de práctica y perseverancia. Incluso llegaría a defenderme con destreza suficiente, no sin haberme llevado unos cuantos golpes por el camino.

Desarrollar tu talento o aprender una habilidad tienen algo en común: la voluntad de hacerlo. La determinación juega un papel muy importante.

Eso significa que aunque no seas un escritor vocacional o especialmente talentoso, no debes desanimarte porque con la práctica aprenderás si verdaderamente te lo propones y no desesperas.

Tal vez, en cambio, ya eres una persona con talento natural para la escritura. Entonces se supone que lo tendrás más fácil. ¿O tal vez no?

Lo digo porque para conseguir este diálogo fluido con nuestros lectores debemos cuestionarnos la mayoría de ideas preconcebidas que tenemos acerca de escribir.

Vamos a repasar algunas de ellas:

Escribir bien no es alardear de cuánto sabes. Si no pretendes hacer poesía evita utilizar un lenguaje rebuscado y retórico. No tienes que demostrar lo bien que escribes. La buena escritura -esta es mi opinión personal- es aquella en la que el cómo lo dices queda en segundo plano en favor del qué dices.

Como suelen repetir en los cursos de escritura “mejor mostrar que de contar”. No se trata de lucirte o demostrar tus conocimientos sino de transmitir y conectar. Me gusta llamar a eso la historia de fondo.

Salvo excepciones en Internet menos es más. Los artículos larguísimos no son necesariamente los mejores.

Al principio me obsesionaba escribir artículos extensos y paraba después de cada párrafo para contar las palabras. Evidentemente me equivocaba. Mi escritura tiende a ser concisa. Tratar de traicionar mi forma natural de expresarme me bloqueaba. Cuando me di cuenta de ello dejé de contar las palabras. Lo que sentí fue un gran alivio y mi escritura comenzó a fluir como nunca.

Se habla mucho sobre cuál es la extensión adecuada para un post pero yo lo tengo claro. Será aquella con la que te sientas cómodo. Así de sencillo.

La inspiración es una quimera. No esperes a que llegue. Escribe aunque no te sientas inspirado. Ya habrá tiempo de tachar.

Ahora mismo estoy tecleando estas palabras en una aplicación de texto en mi móvil mientras espero a que llegue el metro. Aprovechar los espacios de tiempo muerto es lo que más me ayuda a avanzar. Mucho más que disponer de horas enteras para escribir.

Pensamos que para crear hace falta un ambiente de trabajo tranquilo, con una silla cómoda, música relajante y una ventana con vistas. Pero lo habitual es que no contemos con ese tiempo y ese espacio ideales. Hay que jugar con las cartas que tenemos. En mi caso un andén de metro o el taburete de un bar mientras espero a un amigo y paquetitos de cinco o diez minutos cada uno.

Olvida tener la razón y permanece abierto a todo tipo de comentarios o críticas. Por supuesto, las maliciosas puedes mandarlas directamente a la papelera.

Escuchar es la mejor forma de encontrar nuevas ideas y enfoques, además de crear ese tono de conversación del que hablo. Ponte en la piel de tus lectores. Responde a sus dudas y nunca, repito, nunca des por hecho que lo que cuentas es una verdad incuestionable. Esto es algo tan valioso que se podría aplicar a todos los momentos de la vida.

Un lenguaje cercano y directo no significa que todo valga. Muletillas, expresiones trilladas que no aportan nada, divagaciones sin objeto, errores gramaticales etc, son detalles que espantan a un lector exigente y, como he dicho antes, creo que cada vez hay más lectores de este tipo en Internet.

Una errata es lo más común del mundo. Sin embargo errores recurrentes, frases artificiales que no se comprenden, falta de respeto por el lenguaje… No sé a ti pero a mí me espanta.

En resumen. ¿Necesitas mejorar tu escritura para crear un blog? Definitivamente sí. Sin embargo ese aprendizaje no ha de ser duro y consiste únicamente en practicar la escritura y la escucha activa. Así tu blog será una conversación apasionante con tus lectores y ganará coherencia con cada artículo que publiques.

¿Tu blog es una conversación o una conferencia? Cuéntamelo aquí debajo, en los comentarios. Estoy encantada de escucharte.

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