bloqueo creativo

¿Quién teme al bloqueo creativo?

Una de las pesadillas recurrentes de todo blogger es quedarse sin ideas. Todos hemos sufrido o sufriremos algún episodio de bloqueo creativo al ponernos a escribir. No importa lo exitoso que seas. Cualquiera tiene un mal día.

Pero puedes preparar tus armas para que cuando pase no te paralice y rompa tu motivación. La buena noticia es que con la práctica llegas a desarrollar tus propios trucos. Por si te sirve de ayuda, me gustaría hablarte de las técnicas que yo utilizo y que hasta la fecha me han dado buen resultado.

***

Crea un personaje para tu bloqueo

El primer fantasma del bloqueo es la culpa. Cuando procrastinas o no consigues escribir lo que te habías propuesto te sientes culpable y eso te lleva a un círculo vicioso de más culpa y más bloqueo.

En situaciones así, para alejar de mí el foco de la culpa, le pongo cara e imagino un personaje. Mi bloqueo creativo es un perro de raza Doberman. Seguro que te preguntas por qué precisamente esa raza pero todo tiene su explicación.

Cuando era pequeña me daban muchísimo miedo los perros. Una tarde iba por el barrio con mi merienda –el clásico bocata de mortadela– y un Doberman comenzó a seguirme. El pobre animal solo quería mi bocadillo pero yo pensaba que quería comerme a mí. Corrí gritando por todo el barrio hasta que conseguí entrar temblando en un portal y cerrar la puerta.

Al de un rato se cansó y se fue. Supongo que debí de dejar caer el bocadillo en algún momento porque esa tarde me quedé sin merendar. Imagino que el perro no. Me asusté tanto que el incidente se convirtió en una pesadilla recurrente durante meses.

Sé lo que piensas y sí, siempre he sido muy impresionable. Pero antes de que sientas lástima por mí debo decirte que hace muchos años que no tengo miedo a los perros. De hecho tengo dos: Tuka y Jake.

Por eso me pareció buena idea poner a mi bloqueo la cara del dichoso perro que me asustó de niña. Porque es un miedo que superé y porque, después de todo, no llegó a atraparme gracias a que encontré aquel portal abierto.

Ahora cuando me atasco no me pongo nerviosa y sé que de alguna manera voy a encontrar un modo de darle esquinazo. Hasta hoy así ha sido.

Atención consciente hacia tus pensamientos

El segundo fantasma es tu censor interno. Ya hablé en este post sobre él. Casi todos somos demasiado duros con nosotros mismos cuando nos sentamos a escribir. Sobre todo al principio. Ese aparente perfeccionismo no es otra cosa que inseguridad.

Si a un niño le dices cada día que no sirve y que todo lo hace mal te aseguro que no llegará nunca a tener fe en sí mismo, o le costará muchísimo avanzar en su vida con confianza. Es de manual. Pero con nosotros lo hacemos todo el tiempo y, generalmente, ni reparamos en ello.

Por eso es necesario ser conscientes. Esto se consigue trabajando la atención sobre tus pensamientos para detectar a tiempo la voz de tu censor y, simplemente, ignorarlo y pasar a otra cosa.

A mí la meditación me ayuda bastante. Cuando tengo pensamientos del tipo “No eres lo suficientemente buena” cierro los ojos e imagino que estoy descalza en la orilla del mar y que cada pensamiento que me viene a la mente es una ola que llega, moja mis pies y se aleja.

De esta forma consigo que fluyan. Poco a poco los pensamientos se van volviendo neutrales y puedes retomar el trabajo.

Ordenar el cajón desastre

El tercer fantasma del bloqueo es el caos. Como contaba hace algunas semanas, no me gusta planificar, en general. Normalmente si tengo un día poco inspirado apago el ordenador y pienso “Mañana más y mejor”. Un poco de distracción y descanso suele dar resultado.

Pero ¿Qué ocurre si la fecha de publicación o de entrega es hoy?

Entonces es cuando llega el agobio, el Doberman de nuevo persiguiendo mi bocadillo. Para que esto no suceda la clave es planificar y anticipar, no queda otra.

No soy muy fan de ello pero intento mantener unos mínimos. Tener al menos tres o cuatro posts escritos en la recámara y respetar un calendario editorial. Cuando sabes sobre qué escribir y el tic-tac no se te echa encima es muchísimo más fácil dejar que las ideas fluyan y disfrutar de la escritura.

Para ello utilizo una sencilla plantilla de Excell que yo misma he creado. La imprimo y la tengo siempre cerca del portátil. Así, si no se me ocurre nada decente sobre un tema, puedo saltar a otro.

La cuestión es adelantar todo el trabajo posible. Esto va unido a una rutina de escritura de al menos seis horas repartidas durante la semana –más los benditos ratos muertos–.

Ya sé que suena muy romántico escribir cuando la inspiración llega pero, la cosa no funciona así. Es complicado cumplir los plazos si no tienes una mínima disciplina. Yo estuve un tiempo en ese plan y llegué a sentir constantemente el aliento del Doberman en mi nuca.

Se pierde un poco de espontaneidad pero se gana tranquilidad y la posibilidad de crear artículos más trabajados.

Tirar del hilo

El cuarto fantasma del bloqueo es la temida página en blanco. He escrito el título y el cursor me mira guiñándome el ojo. La idea está ahí pero es como un ovillo de lana cuyo extremo no queda a la vista. Le doy vueltas y más vueltas y no lo encuentro.

“Que no cunda el pánico” me digo. Tomo un cuaderno, un bolígrafo y escribo sin pensar sobre la idea que me ronda en la cabeza. Una, dos, las páginas que haga falta. Hasta que ni sé lo que estoy escribiendo.

Después lo leo y encuentro que en un párrafo perdido está la frase, el inicio del ovillo. Entonces solo tengo que tirar del hilo.

***

Ante un bloqueo lo importante en cualquier caso es no agobiarse, no culpabilizarse y buscar las propias herramientas para superarlo.Cuanto más tiempo estés bloqueado más te costará salir.

Sé creativo, prueba técnicas distintas hasta que encuentres las tuyas. Lo que me sirve a mí no tiene por qué servirte a ti. Solo pruébalo y me cuentas.

***

¿Te ha gustado el artículo? Compártelo en las redes sociales si quieres ayudarme a difundirlo o déjame tu opinión en los comentarios.

Suscríbete al blog

Recibirás mis artículos semanales y contenido exclusivo solo para suscriptores

2 comments on “¿Quién teme al bloqueo creativo?

  1. Muy interesante.
    Me fascina la parte de la inspiración.

    Creo que hay una delicada linea entre dejar que la inspiración llegue y disciplinar las rutinas para evitar no llegar a tiempo.Creo firmemente que una cosa NO es compatible con la otra, pero el “ritmo comercial” nos hace creer que así es.

    Sin embargo estoy completamente convencido de que un escritor que esta completamente conectado con tu su creatividad (no sé si existen), supongo que deben ser aquellos a los que las editoriales esperan sin rechistar.

    Yo creo que es la variable más importante para valorar los niveles de calidad de un escrito. Lo capaz que eres de conectarte con una fuente de inspiración genuina, y cómo la compatibilizas con los plazos y rutinas.

    Un abrazo!

    • Gracias por tu aportación, Kiko.
      La inspiración llega cuando llega, eso está claro y no se puede programar. Pero cuando te sientas a “trabajar” sí tiene sentido la disciplina porque el oficio de escritor, creo yo, engloba más factores además de la creación pura y dura.
      Saber ser creativo “bajo presión” ayuda aunque, estoy de acuerdo contigo, no es lo ideal.
      ¡Un abrazo también para ti!

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. ACEPTAR